I’d like to be under the sea…

Diversión con curstáceos garantizada

¿Harto de las mismas vacaciones de siempre, de visitar la playa, el bosque y las montañas?, ¿Cansado de paseos didácticos tan aburridos como para provocarle un coma profundo?, ¿Qué diría si Dulcamara Inc. le ofreciera un destino novedoso, emocionante y entretenido?, ¿Diría que esta dispuesto a pagar cualquier cosa? Perfecto, eso es lo que queríamos escuchar.

Dulcamara Inc., en su división de destinos turísticos le invita a pasar sus próximas vacaciones en la fabulosa “Granja de camarones del tío Tom”.

Ubicada en el Golfo de México, la granja fue fundada en 1918 por los Underhillys, una familia de montañeses con vértigo que decidió buscar una vida mejor en tierras más bajas. Primero fueron a la playa, pero como a nivel del mar también se mareaban, prefirieron ir al fondo del océano.

En las profundidades abrieron una granja, pero como las vacas marinas no daban leche y los cultivos crecían aguados, la familia pasó por tiempos difíciles. Y todo habría seguido así de no ser por el tío Tom, el montañés más inteligente, cuya única queja era que no podía fumar su pipa bajo el agua.

El tío Tom sabía que los camarones eran una especie bien cotizada en la superficie, así que si podían criarlos los problemas desaparecerían. Al principio fue complicado, los Underhillys debían atrapar los camarones uno por uno, usando sus sombreros de paja como redes. Pero tras meses de ardua labor, pudieron juntar el primer cardumen.

Pronto descubrieron que la cría de camarones no es muy diferente a la de cerdos. Construyeron corrales acuáticos y en poco tiempo tuvieron centenares de camarones. A partir de entonces el negocio prosperó. La granja creció rápidamente, colocaron centros de crianza, introdujeron nuevas especies camaroneras, y cuando se dieron cuenta ya eran destino turístico.

Actualmente, la granja cuenta con visitas guiadas a las estaciones de crianza, un restaurante cinco estrellas y un corral de crustáceos bebés; el favorito de los pequeñines (la granja no se hace responsable del ataque de langostas a niños menores de tres años).

Pero la atracción principal es el Derby anual de carreras camaroneras. Donde granjeros de todos los océanos montan camarones gigantes (especie endémica de la granja del tío Tom), en una emocionante travesía de 300 leguas.

Si saben nadar y les gustan los camarones (libres o en coctel), La granja de camarones del tío Tom es su mejor opción. ¿Qué están esperando? Hagan sus reservaciones a Dulcamara Inc. desde ahora, pues en temporada alta los cupos suelen estar llenos.

*Si es usted alérgico a los mariscos, podemos recomendarle otros destinos

Poesía silenciosa vanguardista

Darrell durante una presentación

Pocos artistas han recibido tantos halagos y amenazas como el joven poeta Darrell Nick, cuyos versos han conmovido a intelectuales exquisitos, y alarmado a puritanos, críticos literarios y cirujanos dentistas.

Pesimista incurable, Darrell mira la vida con los ojos entreabiertos convencido de que el mundo es gris y la existencia sólo una travesía por el dolor y la decepción. Su poesía habla del hastío, la apatía y el silencio. Darrell sostiene que muchas veces el silencio es la mejor manera de expresarse, porque la ausencia de palabras representa el vacío existencial del alma… y porque a veces simplemente no le da la gana hablar.

La visión negativa de la vida y las boinas que se manda hacer con un diseñador francés le han ganado el apodo de: Perezoso Beat. Darrell no niega la influencia de los beatnicks en su trabajo, y cuando no esta muy deprimido, incluso confiesa su admiración por ellos.

Sin embargo, lo que lo ha convertido en un personaje polémico es el carácter experimental de sus presentaciones que suelen durar toda la noche. Darrell Nick tarda aproximadamente dos horas en subir al escenario, avanzando con una lentitud pasmosa, una marcha que según sus fanáticos, simboliza la carga de las culpas de la humanidad.

Una vez bajo los reflectores, recita sus poemas espaciando las sílabas tanto como puede, alargando silencios entre verso y verso al grado de llevarse hasta cuatro horas en declamar tres estrofas.

Su lenta calma le ha ganado abucheos pero también admiración entre los amantes de artes que ven en su inmovilidad un canto de protesta. No obstante, muchos otros alegan que la pasividad de Darrell Nick poco se relaciona con el arte, y más bien tiene que ver con que el poeta sea un oso perezoso, y en consecuencia, su misma naturaleza le impide hablar o moverse más rápido; pero a estos últimos nadie les hace caso.

Siempre comprometidos con las nuevas corrientes artísticas (especialmente las que dejan dinero), Dulcamara Inc. ha convencido a Darrell Nick para dar varios talleres de poesía en un bar bohemio. El cupo es limitado, así que hagan sus reservaciones cuanto antes. No pierdan la oportunidad de aprender de uno de los más grandes maestros de la poesía contemporánea.


*Se recomienda mucha paciencia y llevar varios termos de café.


P.D. Porque ustedes lo pidieron (bueno, nadie lo pidió... sólo Lady Jesus, pero para ser sinceros fue más una exigencia que una petición) Dulcamara Inc. pone en funcionamiento su Twitter. Nuestros técnicos más brillantes aún están averigüando cómo funciona la tecnología twittera, así que tengan paciencia, pero pronto estaremos en contacto. Den click en el canario elegante que la compañía adquirió con el único fin de vestir a un ave indefensa con saco y sombrero miniatura.

Un poco de historia

El Barón de la Hamburguesa durante la incursión a Polonia

Preocupados por la educación, Dulcamara Inc. ha decidido dar un servicio gratuito a la comunidad, publicando de vez en cuando pasajes históricos que cambiaron al mundo, y que toda persona debería conocer. (Sabemos que todos están muy ocupados twitteando, descargando música y contando motas de polvo como para realizar estudios historiográficos)

Hoy presentamos: La guerra de los 30 minutos o menos

Pocas guerras aterrorizan tanto a la humanidad como aquellas cimentadas en el odio y la discriminación. Tal es el caso de la guerra de los 30 minutos o menos, un conflicto sanguinario que se extendió por toda Europa. Una guerra sin sentido iniciada por un sólo hombre.

El general Heinz Bürgen fue un destacado militar de la ciudad de Hamburgo. Su talento para la estrategia, liderazgo innato y buen sazón le garantizaron un rápido acenso en la cadena militar. Sin embargo, más allá sus logros en el ejercito, era conocido por ser un apasionado de las hamburguesas, a las que consideraba el más perfecto de los manjares.

El general desayunaba, comía y cenaba hamburguesas. Su fanatismo por la comida le valió el apodo de Barón de la Hamburguesa, con el que se le conoció hasta el día de su muerte. Durante la segunda mitad del siglo XX, un grupo de inmigrantes italianos se instaló en Hamburgo para abrir una pizzería. El negocio fue un éxito, pero al Barón le pareció una atrocidad.

Desde su perspectiva, en el mundo no había lugar para otro tipo de comida rápida. Las hamburguesas eran una raza pura, un cúmulo de sabores y nutrientes sin comparación, el resto era una burda imitación, una amenaza que debía ser destruida.

El Barón organizó sus tropas en secreto. Se valió de la propaganda y su carisma para reunir una armada fanática. El primer ataque fue devastador. En mitad de la noche, las tropas del ejército Hamburguesista arrasaron todos los locales de comida rápida en Hamburgo y comenzaron una siniestra marcha de invasión.

El Barón avanzó a lo largo de Europa, conquistando el mercado de alimentos ahí donde llegaba. Sometió a los amantes del kielbasa en Polonia, erradicó a los productores de pasta italianos y derrotó a los panaderos franceses de croissants en la batalla de los Bollos. El régimen de la hamburguesa crecía rápidamente, y no fue hasta la intervención de las fuerzas inglesas, dirigidas por Winston Biscuit, que encontró verdadera oposición.

Ingleses y hamburguesistas se enfrascaron en una cruenta lucha que no parecía tener ganador. Sin embargo, las ambiciones del Barón eran grandes y decidió aumentar su territorio en oriente, dispuesto a derrocar a los jeques del falafel. La amenaza a la comida oriental determinó la intervención del general japonés Hideyoshi Sushi, cuyas tropas llegaron a Europa armadas con palillos y salsa de soya.

El Barón no pudo contener la guerra en dos frentes y finalmente fue derrotado. Se le sometió a juicio, y fue condenado a probar otro tipo de comida para terminar con sus prejuicios. Heinz Bürgen se suicidó en su celda, prefiriendo la muerte antes de traicionar sus ideas.

No se ha visto un conflicto de comida rápida tan feroz desde entonces, a no ser que se considere la guerra civil del Pollo Frito en Estados Unidos. Pero una cosa es segura, el mundo espera que algo así no se repita jamás.

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Si desean más información sobre este suceso histórico, pónganse en contacto con Dulcamara Inc. y adquieran a un precio razonable nuestra serie de documentales.


Dionysius Applepie

El fenómeno literario de la temporada

Editorial Dulcamara se complace en presentar, un bestseller y “obra maestra”, según la comunidad literaria más severa de Mianmar. Nos referimos a la autobiografía de un personaje fuera de serie, caballero inigualable y viajero de primera: Dionysius Applepie.

Dionysius creció en el seno de una familia aristócrata de Yorkshire. Desde su nacimiento, fue revestido con monóculo y sombrero. Al cumplir el año se le enseñó a levantar el meñique y a exagerar su acento. El caballerito perfecto.

Pero Dionysius tenía un problema; detestaba a la gente. Asistir a las reuniones y bailes era un suplicio. Las personas le parecían seres patéticos y estúpidos, demasiado ocupados en egoísmos y frivolidades como para entender cualquier cosa.

Su misantropía le acarreó problemas familiares y lo lanzó al aislamiento, pero eso no le importó. La soledad le sentaba mejor. Por un tiempo, Dionysius se dedicó a la literatura, pero cuando entendió que los libros también habían sido escritos por personas, le parecieron de lo más ridículos y los abandonó.

Después tuvo un cachorro para acompañarse, pero los animales eran tan burdos como los humanos. Como última opción se dedicó a la horticultura, y encontró en el reino vegetal la única compañía aceptable. Sin embargo, las plantas tenían el inconveniente de siempre estar rodeadas por la humanidad. El miso acto de cultivarlas era degradante. Dionysius no podía soportar el mundo de las personas, así que ideó un plan para abandonarlo finalmente.

Puso todos sus cuidados en su manzano favorito, hasta cultivar la manzana más grande que se hubiese visto alguna vez. Un fruto lo suficiente grande y sano como para tener su propia gravedad y soportar un largo viaje. Pasaron varias temporadas de cultivo, pero después de mucho trabajo, Dionysius logró la manzana perfecta, y por primera vez en su vida sonrió.

Tomó la manzana y subió a la cima de York Minster, colocó una larga escalera, trepó, y cuando estuvo en el peldaño más alto, saltó con todas sus fuerzas. La manzana se elevó y se llevó a Dionysius fuera de la tierra, convirtiéndose en un pequeño planeta frutal.

Dionysius se encontró en el eterno vacío del espacio, un lugar virgen de la humanidad, sumido en un silencio encantador y una calma maravillosa. Ahí, en la nada, fue feliz. Pero de pronto sintió un pequeño estremecimiento, algo que venía del interior de la manzana. Se agachó para mirar de cerca, cuando de pronto, de la cáscara, surgió un gusano tan grande como la fruta que resoplaba, gritaba y devoraba todo lo que se le ponía en frente. Por lo general, Dionysius no se hubiese molestado con algo así, se habría dado la vuelta y marchado sin decir nada, pero en el espacio no había a dónde ir, sólo le quedaba esa manzana.

Quiso luchar con el gusano, levantarlo y lanzarlo al cosmos, pero no tenía la fuerza suficiente. Antes de que devorara la manzana, Dionysius intentó calmarlo con una canción, y para su sorpresa funcionó. El gusano se calmó y se le enredó en el cuello. Aquello era terrible, queriendo la soledad absoluta, se había hecho de un indeseable compañero al que no podía expulsar y del que no podía huir. Se había condenado a viajar por el universo con un ser tan desagradable como los seres humanos allá en la Tierra.

Muchas aventuras encontraron a Dionysius en su viaje, lugares indescriptibles y peligros como ninguno. Un gusano desagradable y muchas manzanas. Pero para conocer todas esas historias habrán de comprar el libro que Dulcamara Inc. pone convenientemente a su disposición.

Así que no lo piensen más y solicítenlo antes de que se acabe. Pronto les informaremos de la firma de autógrafos (aunque no podemos garantizar la asistencia de Dionysius, él aún los odia a todos).

Empleado del Mes

Pete Bestseller durante la gira de la "Souleater 9000"

Dulcamara Inc. desea hacer un reconocimiento a Pete Bestseller, quien gracias a sus tretas, es decir, habilidades en negociación, ha superado los estándares de la corporación, convirtiéndose en nuestro vendedor número uno.

El joven Pete comenzó su carrera como vendedor de puerta en puerta, representando a una empresa comercializadora de cepillos, ropa de circo y patitos de hule. Sus facultades de persuasión eran inigualables. Capaz de hablar 800 palabras por minuto, no había venta que se le resistiera.

Su gran oportunidad llegó cuando vendió 300 lotes de sacos blancos a rayas rojas a uno de los ejecutivos más experimentados de Dulcamara Inc. Inmediatamente, la empresa le ofreció trabajo como vendedor a comisión (el ejecutivo embaucado fue despedido por negligente, claro).

Desde entonces Pete ha vendido todos nuestros productos con notable eficiencia. Vendió tres toneladas de “Arena Dulcamara” a los pueblos del desierto, un seguro dental a un tiburón, y 20 litros de acondicionador a un hombre calvo.

Pero su venta más importante fue sin duda la de la “Souleater 9000”, la única aspiradora con potencia de trasbordador. Absorbe manchas sobre tela, vidrio, madera y adamantium. Limpia baños, lee la mente, prepara capuccinos, ahuyenta intrusos, pasea al perro, deshace los nuditos de las bolsas de plástico, sabe tres estilos de ninjitsu y realiza un bordado excelente. Todo esto y más con el mínimo riesgo del 38% de que enloquezca y masacre a su familia. ¡Llame ahora!

Pete organizó una gira sobre ruedas para vender aspiradoras. En menos de un mes las vendió todas y sólo recibió 33 demandas. Todo un record.

Gracias a hombres íntegros y dedicados como Pete Bestseller, Dulcamara Inc. se ha convertido en una de las empresas más ricas e influyentes a nivel mundial y ha obtenido el tercer lugar en el ranking de “Industrias que más provocan manifestaciones sociales”, sólo detrás de Oscorp y McDonals.

¡Felicidades Pete, eres el empleado del mes, nunca te rindas y sigue estafando… digo, triunfando!

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¿Tienes espíritu combativo, buena presentación, careces de escrúpulos, tu ambición es la del rey Midas y sabes inglés? Entonces únete a las filas de vendedores de Dulcamara Inc. Garantizamos un ambiente cordial y oportunidad de desarrollo, pagamos por comisión y tenemos un excelente manicurista. ¿Qué esperas? Trabaja con nosotros y ayúdanos a ser más ricos.

No más amenazas robóticas

Acabe con los Robots en la primera aplicación

¡Victoria, queridos clientes, victoria! La amenaza de robots asesinos ha sido contenida. Gracias a mi singular inventiva, y a sus generosas donaciones (las cuales gastamos principalmente en comida china) sobrevivimos a la amenaza.

En el momento más crítico, los sobrevivientes de Dulcamara Inc. nos refugiamos en una de las viejas bodegas de la corporación donde almacenamos productos caducos. Ahí contamos nuestros días y tocamos tristes melodías de armónica mientras esperábamos lo peor. Los robots consiguieron derribar la puerta y avanzaron con sus afiladas sierras por delante.

Desesperados, les arrojamos los cajones de la bodega. Lo que nadie sabía, era que la mercancía en las cajas eran viejos aerosoles de “Oxígeno instantáneo”, un proyecto desechado por la empresa cuando descubrimos que ocasionaba urticaria. El contenido de los botes se extendió rápidamente oxidándolo todo en pocos segundos. Los robots cayeron y ganamos una oportunidad.

No deseo aburrirlos con las historias de mi heroica lucha contra las máquinas, sólo diré que triunfamos y muchos robots huyeron desesperados, y como ya están fuera las instalaciones no son más nuestra responsabilidad. No sabemos a dónde fueron pero podrían estar en cualquier parte, y por eso les ofrezco el nuevo producto de Dulcamara Inc.

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¿Tiene miedo de los robots, ha pensado que en cualquier momento las máquinas pueden relevarse y llevar al mundo a un futuro apocalíptico? ¿Las películas le han enseñado que no importa cuánto luche, los robots siempre terminaran venciendo? Pues en Dulcamara Inc. tenemos lo que necesita.

“Óxido en Lata” es una solución concentrada capaz de deteriorar cualquier mineral. Dígale adiós a esos molestos T – 800, basta con una aplicación para convertir a la máquina asesina más sofisticada en una chatarra inservible.

La práctica presentación en aerosol de “Óxido en Lata” hace de eliminar robots una tarea sencilla. ¿Qué espera? Pida ahora mismo una caja y mantenga a raya a las máquinas malvadas. El producto es seguro para humanos y animales, pero no lo aplique cerca de personas con marcapaso o prótesis de titanio.

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Los robots fueron derrotados, pero la computadora de Dulcamara Inc. aún desea destruir la raza humana. Sin embargo, apenas derrotamos al ejército de máquinas insertamos en la computadora la USB virulenta de un estudiante de ingeniería, y con ello deshabilitamos todas sus funciones del mal, así que por ahora la única perversidad que puede cometer es hacerme trampa en el Solitario.

Prometemos solucionar lo de la computadora cuanto antes; mientras tanto, no olviden adquirir nuestros productos.

“Dulcamara Inc. sin accidentes robóticos desde hace 24 horas”

Error 3004001

Que Dios se apiade de nosotros

24 de septiembre de 2009

Escribo desde una terminal convenientemente colocada bajo la mesita de postres de la cafetería. Para hoy les tenía una gran historia, pero los planes cambiaron cuando la computadora principal de Dulcamara Inc. sufrió un desperfecto.

No puedo dejar de pensar que parte de la culpa fue mía. Debí haber adquirido una nueva computadora hace años, pero es difícil deshacerse de los viejos hábitos. La situación actual es alarmante; tal como predijo Phil el de contabilidad, la computadora desarrolló su propia conciencia, y dado que esta remotamente emparentada con Skynet, decidió eliminar a todo el personal de las instalaciones.

La computadora tomó control de los aparatos eléctricos. Al principio no nos preocupó, cosas así ya han pasado en nuestras oficinas y todo el mundo puede enfrentar una cafetera rabiosa; pero cuando los robots asesinos del tercer piso se liberaron, comenzamos a preocuparnos (ahora pienso que tener robots asesinos como macetas no fue tan buena idea).

Por fortuna teníamos muchos becarios a disposición, y su valiente sacrificio nos permitió evacuar a la mitad del personal. El resto decidimos permanecer en Dulcamara Inc. para idear una manera de enfrentar la amenaza y porque los robots ya sellaron todas las salidas. No sé cuánto resistiremos, pero tenemos esperanza… y ellos sierras eléctricas y rayos mortales… así que no, no sé cuánto resistiremos.

Pero descuiden amados clientes, hallaremos una solución al predicamento. Mientras tanto, no dejen de comparar los productos de Dulcamara Inc., más que nunca necesitamos los ingresos, ya sea para la reconstrucción, para conseguir un helicóptero que me saque de aquí, o por lo menos para tener un bonito funeral.

Dadas las circunstancias entenderán que no podremos hacer efectivas las garantías de sus productos, pero sean fuertes, si salimos de esta les enviaremos a todos una gorra, un botón y un vasito con popote en forma de trébol.

Esperamos reanudar las transmisiones el próximo martes, pero si no es así venguen mi muerte y asegúrense de que los pobres no reciban mi dinero. En tal caso, usen mis ahorros para construir una estatua de oro de mi persona que conmemore mi humilde labor en beneficio de la sociedad.

Ahora me despido, y pase lo que pase no dejen de comprar en Dulcamara Inc.
Dr. Dulcamara